Algunas claves para entender lo que pasa en Venezuela

En todo el asunto del cese en las relaciones diplomáticas entre Venezuela y los Estados Unidos y de la expulsión del embajador de este país en Caracas hay mucha, pero mucha subestimación del pueblo-nación argentino por parte de nuestros dirigentes e intelectuales progresistas. Aducen que el tema Venezuela es “piantavotos” y temen tomar posición, temen opinar u opinan de manera ambigua, evitando “quedarse pegados” con Maduro.

Pero no hay forma de que el pueblo argentino no comprenda qué está pasando en Venezuela si se le explica bien la cosa. El problema es que nadie explica nada, todos tiran consignas explosivas y no hay un trabajo de concienciación al respecto. Hablamos de Patria Grande, pero cuando un país de esa Patria Grande sufre una agresión imperialista, ya no hay Patria Grande que valga y nos ponemos a cuidar la quintita.

Nuestra intelectualidad, por su parte, sufre de ese mal que ya Gramsci caracterizaba como una desconexión con el pueblo. Están en otra, están pensando en la rosca entre candidatos y en el chisme judicial. Desde la torre de marfil, evaden en todo lo posible el tema. Los cuadros medios tampoco hacen mucho mejor que eso: a lo sumo algún meme y más consignas antimperialistas que atrasan. Nunca una explicación de lo que está pasando.

¿Y por qué nunca una explicación? Porque el asunto es “muy complicado” y nadie lo entendería. Nadie va a leer un texto largo, el pueblo no lee. Entonces meta consigna, meta grito y meta meme, lo que únicamente sirve para profundizar la grieta entre los que sienten que hay que bancar a Maduro y los que sienten que hay que denostarlo. Todos sienten, nadie comprende porque, precisamente, nadie se pone a explicar.

Pero el pueblo no es tonto y lo vamos a demostrar. Vamos a explicar aquí, en sencillas y pocas palabras, lo que realmente está pasando en Venezuela.

¿Qué está pasando en Venezuela?

Venezuela es el país con las más grandes reservas petroleras del planeta, lo que en sí no es novedad para nadie. Lo que poca gente sabe —porque nadie explica— es que esas reservas son determinantes para el precio internacional del petróleo.

¿Por qué? Porque el precio se determina por simple ley de oferta y demanda: si hay abundancia de petróleo, el precio sube; si hay escasez, el precio baja.

Entonces tenemos que ir a ver a quiénes les interesa que el precio internacional del petróleo suba o baje, porque esto es como la investigación de un crimen. Cuando alguien aparece muerto, lo primero que cualquier detective se pregunta es “cui bono”, es decir, quién podría haberse beneficiado con esta muerte. Y empiezan las investigaciones por allí.

Lógicamente, un petróleo a bajo precio les va a interesar a los países que consumen más petróleo de lo que producen. Y, a la inversa, un precio más alto es conveniente a los países que producen más de lo que consumen, porque son los que venden el petróleo.

En la primera categoría, la de los consumidores de petróleo, están los Estados Unidos y los países de Europa occidental. Y cuando decimos “Estados Unidos y Europa occidental”, estamos diciendo las corporaciones trasnacionales que tienen sus sedes en esos países y hacen representar sus intereses con la fuerza militar de esos países, que es la OTAN.

Entre los segundos, los países productores, además de Venezuela está Rusia. Y entonces ya tenemos a Rusia, de una parte, y todo el Occidente desarrollado, de otra.

Occidente controla hoy las reservas y la producción de petróleo en Arabia Saudita, país que tiene la segunda reserva de petróleo en el mundo. Al controlarla mediante una monarquía títere, los Estados Unidos obligan a los saudíes a producir petróleo a un ritmo alucinante, que es para forzar los precios a la baja. Y eso es lo que hace el gobierno de Arabia Saudita, quemando los recursos naturales de su pueblo para satisfacer a Occidente y seguir gobernando.

Entonces Occidente necesita tomar el control también en Venezuela, para hacer lo mismo que en Arabia Saudita y forzar a que el precio internacional del petróleo baje a niveles de centavos de dólar. ¿Para qué? Bueno, primero para obtener el petróleo barato, que es lo obvio. Y segundo para destruir a Rusia, que tiene la tercera reserva más grande del planeta en petróleo y gas y depende económicamente de las exportaciones de ese producto.

Entonces lo que Occidente lleva a cabo contra Venezuela es una guerra sostenida en varios campos. El objetivo es derrocar a Maduro, porque Maduro defiende los recursos naturales del pueblo venezolano y eso las corporaciones no quieren.

La guerra contra Venezuela no es inicialmente militar, es una guerra de tipo económico. Cuando uno abre el diario y ve que en Venezuela hay una inflación del orden de los millones por ciento, eso no es porque a Maduro le guste la hiperinflación. Es porque el “mercado” está operando contra la economía y contra la moneda de Venezuela para que los venezolanos la pasen mal y quieran destituir a Maduro.

En dicha guerra comercial, provocan también lo que llamamos desabastecimiento, cortando la cadena de distribución de alimentos y dejando las góndolas vacías con el mismo objetivo, a saberlo, generar inestabilidad entre la población de Venezuela para que esa población piense que la culpa la tiene Maduro y lo quiera derrocar.

Lo hicieron contra Allende en Chile, previo al golpe de Estado que lo derrocó y lo mató en 1973. Vaciaron las góndolas a punto de provocar el faltante de artículos como las tetinas de las mamaderas, sin las que muchas mamás quedaron sin tener con qué alimentar a sus bebés. Terrible, sí. Y muchos chilenos se lo atribuyeron a Allende, creando la antesala o el consenso social para el golpe genocida de Pinochet.

Por lo tanto, el reconocimiento de un presidente trucho por parte de los Estados Unidos y sus lacayos en el mundo no es más que otra etapa en una guerra que Venezuela viene luchando hace mucho. Y pasan a otra etapa en la guerra porque con inestabilidad económica y todo el pueblo venezolano sigue resistiendo.

Esto es lo que hay que explicar, que Venezuela está luchando por su soberanía y el pueblo-nación venezolano está pagando un altísimo precio por ese atrevimiento. Las potencias occidentales y sus corporaciones no quieren que ninguno de nosotros sea soberano, independiente y justo. Quieren que seamos sumisos, para que un gobierno como el del actual presidente Mauricio Macri realice el saqueo monumental que está realizando mientras nosotros estamos atados de pies y manos.

Esto es lo que hay que explicar y el atento lector que ha llegado hasta aquí ahora sabe cómo argumentar cuando el asunto sea Venezuela. Pasó en Chile y Chile cayó; pasó en Cuba, pero Cuba no cayó. Venezuela no puede caer, porque si cae van a venir por nosotros, que estamos sentados sobre el Acuífero Guaraní, las reservas de agua dulce más grande de todo el planeta.

No es difícil, solo hay que explicarlo. No, no hay que gritar consignas ni ir al choque con nadie, no hay que hacer una grieta de esto. Hay que sentarse con el otro, mate de por medio, y explicar. El pueblo no es tonto y sabe comprender muy bien lo que es la soberanía de la patria si alguien se toma el trabajo de explicarle.

Fuente: La Batalla Cultural

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