Aumenta la tensión en Ecuador

Pese a las creciente tensión en las calles, el presidente Lenín Moreno defendió su decisión sobre los combustibles, aunque llamó al diálogo «sincero» a los grupos sociales.

«No voy a dar marcha atrás porque lo correcto no tiene matices (…) La eliminación del subsidio a los combustibles es una decisión histórica, que quita de las manos a los contrabandistas cientos de millones de dólares», aseguró este lunes.

El presidente tomó esta decisión el martes pasado, junto a otras leyes de orden tributario y laboral para reducir el déficit fiscal que enfrenta su gobierno.

«Esta decisión asegura que nuestra economía esté sana y la dolarización protegida. Les aseguro que por duro que parezca, hemos hecho lo correcto por la patria», añadió.

El presidente Lenín Moreno anunció este lunes el traslado de la sede del gobierno de Quito a Guayaquil, en medio de las crecientes protestas en la capital ecuatoriana contra su decisión de eliminar los subsidios a los combustibles.

«He trasladado la sede de Gobierno a esta querida ciudad [Guayaquil], de acuerdo a las atribuciones constitucionales que me competen», dijo Moreno en un mensaje televisivo, en el que apareció acompañado del mando militar.

El anuncio coincide con la llegada de miles de miembros de comunidades indígenas a Quito para manifestarse contra la decisión del mandatario sobre los combustibles.

El jueves pasado, Moreno declaró el estado de excepción en todo el país en respuesta a las protestas que habían empezado el martes.

En otras ocasiones en que hubo protestas similares a esta y el Ejecutivo se quedó en Quito, el presidente cayó, lo cual puede estar en la mente de Moreno al decidir este movimiento.

Es cierto que el país todavía tiene presidente, el poder Ejecutivo sigue funcionando. Pero mientras, el Legislativo busca lugar para sesionar, porque la Asamblea Nacional fue atacada el lunes por manifestantes. Y el poder Judicial sufrió un ataque también.

En este momento es impredecible lo que pueda suceder.

Ninguno de los sectores que están enfrentados piensa ceder. El presidente ha manifestado que no va a dar marcha atrás, y los grupos en protesta dicen que no van a parar hasta que derogue el decreto de hace una semana. Los colegios y universidades están parados, al igual que las carreteras.

Si no hay un lugar para la negociación, si no hay un punto de encuentro para el diálogo, la situación puede volverse extremadamente caótica. Se está generando una tormenta perfecta a nivel político.

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