Inequidad de género en el cine mexicano

El anuario 2017 de IMCINE celebra que la participación de las mujeres en la realización de películas mexicanas mantuvo la tendencia de crecimiento de los últimos años. “En 2017 dirigieron 42 filmes, la cifra más alta desde el primer conteo en 2007; de éstos, 42% fueron documentales y 58% de ficción. En relación con 2016, hubo más películas producidas o escritas por mujeres, con un incremento de 34% y 30%, respectivamente. En 52% del total de las producciones, las mujeres participaron como directoras, guionistas o productoras.”

Sin embargo, es interesante ponderar estos números y cuestionarlos desde una perspectiva contextualizada, por ejemplo, el IMCINE plantea que hay más mujeres dirigiendo cine, pero si hablamos de las 10 películas más taquilleras desde el 2000 al 2017, ninguna fue dirigida por una mujer, ¿qué significa esto? Entonces, ¿qué es lo que están dirigiendo ese porcentaje de mujeres que plantea el IMCINE? ¿Por qué es que películas destacadas de gran presupuesto no quedan al mando de una mujer?

Por otro lado, el Anuario del 2017 del IMCINE plantea: “Por tercer año consecutivo, la producción cinematográfica en México llegó a un nuevo récord histórico, al registrarse 176 largometrajes realizados en 2017. La producción no apoyada por el Estado mantuvo la tendencia de crecimiento iniciada en 2013, y este año representó 45% de la producción total. Los apoyos por parte del Estado alcanzaron 800 millones de pesos mediante los estímulos fiscales a la producción (Eficine Producción) y los fideicomisos Foprocine y Fidecine.

Según datos de la UNESCO y Focus del Observatorio Audiovisual Europeo, México está entre los 20 países con mayor producción, y en los tres primeros lugares de Latinoamérica.” Sobre esta información es necesario recalcar que de esos 176 largometrajes 34% fueron producidas y 30% escritas por mujeres, lo que implica que ni si quiera un 40% de las películas mexicanas es producida o escrita por una mujer y esto sin adentrarnos a espacios de creación como la dirección o la dirección fotográfica (donde la participación de la mujer es casi nula).

Es difícil contar con investigaciones que indaguen sobre el proceso creativo (proceso de producción) en la industria del cine mexicano, en especial al hablar sobre la inequidad de género o las estructuras político-económicas que lo construyen. Se trata de un vacío en la investigación de cine mexicano que deja mucho que desear. Comparado con países como los Estados Unidos, por ejemplo, donde se cuentan con organizaciones e institutos de investigación aplicados al tema de género e industria donde han resultado investigaciones muy valiosas que tomo como ejemplo para el inicio de este breve escrito.

Por ejemplo: artículos de la New York Film Academy como “Gender Inequality in Film” que retoman resultados de diversas investigaciones para hacer visible la poca participación que existe de las mujeres en el cine, y no se abocan únicamente a la industria, sino que muestran el tipo de contenido sexista que se maneja en la industria de cine norteamericano cuestionando, por ejemplo, el número de desnudos femeninos que aparecen en pantalla a comparación de los masculinos.

También, cuestionan la diferencia salarial tan grande que existe entre hombres y mujeres en la industria del cine de Hollywood, así como el análisis de los modelos femeninos que se muestran en el cine como sujetos de inspiración de rol para los espectadores.

Para la primera parte de la investigación realicé una revisión a la propia industria del cine mexicano y a quienes se inscriben en ella, no partí de una política o un reglamento en si, sino de observar la propia estructura de creación. La intención fue visibilizar las prácticas de exclusión que se realizan constantemente en la industria cinematográfica mexicana donde la mujer queda relegada y ocupa una minoría en espacios de creación.

No obstante, para esta segunda parte de la investigación al querer acceder a la información del IMCINE, específicamente a las carpetas administrativas que muestran registro del gasto económico de cada producción audiovisual, me fue negado y únicamente se me dio acceso a los anuarios que presentan a prensa y publico general cada año.

Es necesario plantear que la inequidad de género en la industria del cine mexicano no responde únicamente a la falta de espacios y apoyos a la mujer como creadora, sino que responde a una serie de prácticas, usos y costumbres de una sociedad mexicana que aún vive dominada por un sistema binario inequitativo.

Por otro lado, lo que sucede en la industria del cine es un reflejo de lo que vivimos a diario en nuestro país, mujeres violentadas y desaparecidas que quedan en el olvido de cifras y datos duros. Pero ¿por qué pensar en lo cinematográfico? ¿Cuál es la importancia de voltear a ver el proceso de creación de la industria del cine mexicano?

Planteo voltear a ver este tema con urgencia ya que el cine nos edifica como sujetos, nos enseña a como actuar en la vida diaria, nos presenta modelos y roles de género que edifican a una sociedad, el cine más que ser un reflejo del país es un espacio que presenta y construye a la propia sociedad. De ahí la importancia de cuestionar no solo a lo que se presenta en pantalla, sino a quienes deciden qué y cómo es que veremos y escucharemos lo que se presente en esa pantalla, a quienes participan en la industria del cine mexicano.

*Investigación extraída del Informe anual del 2018 del Observatorio de Arte y Cultura https://observatoriodearteycultura.org/

Fuente: Revista Gatopardo

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