Macri, Assange y la última generación libre

En Argentina, sólo los periodistas del diario La Nación tenían acceso a los Panamá Papers, con cierta desazón la periodista Mariel Fitz Patrick, que formó parte del equipo de investigación, dijo: “no podíamos ocultar que Macri aparecía”. Poco importaba Macri ya era presidente y todos los medios se enfocaban en Messi y su padre, que también aparecían los documentos filtrados.

La filtración de los Panamá Papers gano un premio Pulitzer en el 2017. Julian Assange amurado y encerrado en la embajada de Ecuador en Inglaterra. Con asilo diplomático hasta hace unas horas, ya que fue arrestado por la policía de Londres. Pero ¿cuál es la diferencia en estos dos grandes casos de filtración?

Para empezar Los Panamá Papers, fue el trabajo de varios periodistas del todo el mundo que forman parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) -por sus siglas en inglés-. Julian Assange es un forajido, un hacker, un terrorista. Hasta los medios más progresista no usan la palabra “periodista”, cuando hablan de él, a lo sumo, lo tratan de activista.

De Marina Walker, no sabemos nada: es argentina y es la vicedirectora del ICIJ y lideró las investigaciones de los Panamá Papers. De Assange sabemos hasta el nombre de su gato.

Walker pasea por las facultades de periodismo del mundo dando charla sobre el periodismo, la libertad de prensa y de expresión. Assange detenido por la policía londinense porque violó su libertad condicional.

Acá queda al descubierto que la libertad de prensa es por lo menos elitista y burócrata. Por eso nadie usa la palabra de “periodista” cuando hablan de Assange, darle ese título inmediatamente viene adjunto con una placa de credibilidad y profesionalidad. Nos podemos preguntar qué hubiera sido de la vida de Assange si seguía publicando con los grandes diarios del mundo, como The Guardian y The New York Time; que no sólo gozan del reconocimiento mundial, sino que tienen los mejores bufetes de abogados del mundo.

El trabajo de los Panamá Papers duró cerca de un año, se debatían títulos y ediciones, que nombre va en el primer párrafo y cuál resaltado va en negrita. Se exaltaron culpas, y se minimizaron otras, como el caso del presidente Mauricio Macri. Assange, en cambio, se cansó de las ediciones de los grandes diarios, y subió todos los documentos a WikiLeaks para acceso público.

Walker comentó que algunos de los periodistas que formaron parte de la investigación de los Panamá Papers estaban tan cansados y estresados que decidieron tomarse un año sabático.  Chelsea Manning, ex soldada que filtró los documentos de la guerra en Afganistán e Irak para WikiLeaks, en cambio, fue condenada a 35 años de cárcel.

Assange dijo, antes que le corten el wifi y lo lleven en cana, que “somos la última generación libre”. Es probable que sea cierto y se lo debemos a la libertad de prensa burocratizada y privatizada.

Sanchez Thompson

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